jueves, 3 de noviembre de 2011

Hola Mundo

Hola mundo. No sé por qué empiezo así, pero me lo pedía el cuerpo. Quizá esté pensando que me leerán millones de personas a lo largo y ancho de este planeta en el que habito o simplemente no sabía que poner. Creo que lo mejor que puedo hacer es presentarme y contar por qué quiero escribir este cuaderno de bitácora.

Mi nombre es alquibla y tengo una edad difícil de precisar por que me he quedado estancado por un encantamiento de una bruja que no me deja envejecer y vivo suspendido en un pause del que no puedo salir.

Tal y como dice el nombre de mi cuaderno, soy el navegante del Capitán Ahab, el mítico asesino de la ballena blanca. Soy el que le guió hacia la perdición de nuestro barco por que era mi trabajo y soy el que tiene pesadillas por las noches en esta tierra de secano en la que vivo, recreando una y otra vez el último encuentro con Moby Dick. Creo que su muerte nos mató a todos y estamos condenados a vivir en el limbo cotidiano de la rutina y la mediocridad.

Puede que alguien piense que Ahab murió gloriosamente terminando con su obsesión, pero quiero compartir con los que me leáis que Ahab forma parte de la maldición que me persigue y su destino es cruel, por que el temible asesino de ballenas hoy es un pensionista con una minusvalía reconocida por el Sistema Público de Sanidad, que vive de su corta pensión y deambula por las calles de Madrid arrastrando su pierna ortopédica de fabricación alemana y un pasado que le obliga a beber en los bares más arrastrados del submundo. Triste fin para un hombre tan famoso y odiado, pero todos tenemos que pagar nuestros errores y él no podía ser menos.

En cuanto a mí, también cargo con lo mío, por que mis dotes de navegante han quedado oxidadas con la penitencia de hacer mapas para que algún petimetre de agua dulce no se pierda o se pierda sabiendo dónde. No sé cuanto tiempo durará, pero es muy duro estar anclado en este bajío y contemplar cómo me destruyo poco a poco, sin prisa pero sin pausa, como se destruyen nuestros sueños con el paso de los años. La verdad es que también me duele ver a Ahab así, pero él se lo buscó y nada ni nadie le puede sacar de su purgatorio que le consume pero no le mata.

Desde este cuaderno escribiré lo que me pase por mi podrida cabeza con la periodicidad que el caos me dicte y si alguien lo lee alguna vez pues gracias y déjame un trozo de tu alma para que pueda recomponer el puzzle que es la mía.

Lo dicho avante a toda y que el viento nos sea favorable.


Alquibla el navegante.

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